Autoetnografias de Aprendizaje

Este post es la continuación del post: La manera de aprender en este Máster. Empezamos situando la etnografía, seguimos por el Diario de Aprendizaje y acabamos mostrado la tecnología social de las Autoetnografies de Aprendizaje.

La etnografía es una técnica de investigación cualitativa que desarrolló la antropología cultural para investigar la cultura de las diversas comunidades. Básicamente consiste en ir a los sitios para conocer la comunidad de cerca, ver la gente en su día a día, y poder hablar con la gente en directo sobre lo que dicen, hacen, tienen o piensan. Hacer etnografía es hacer trabajo de campo. Y, si además de observar, participamos, entonces hacemos lo que se llama una Observación Participante. La observación participante permite que, a las palabras, podemos añadir nuestras propias experiencias. Por ejemplo, puedo ir a documentar como hacen un Taller de Retos en mi comarca (hasta aquí es etnografía). Pero yo, como ciudadano, podría participar de este Taller de Retos. También tengo que decir. Si participo no sólo estaré haciendo observación sino observación y participación. A esto le llamamos Observación Participante. Como ciudadano digo mi pero, a la vez, no dejo de ser un investigador que está documentando un proceso. Soy un ciudadano y un investigador. En esta experiencia utilizaré dos roles. Mientras estoy investigando estoy tomando notas, las Notas de Campo. Y, a menudo, estoy haciendo un diario de la investigación, el Diario de Campo.

Pero tenga en cuenta que, aquí, ha ocurrido algo interesante. Si yo he participado activamente de este evento (imaginemos por un momento que, incluso, he terminado ayudando a organizarlo y analizar los resultados obtenidos en la consulta); qué he hecho? una etnografía o autoetnografia? Debo incluir mis experiencias en las Notas de Campo o debo excluir? En mi Diario de Campo se verá claramente que, el hecho de participar activamente en el evento, me ha ayudado a comprender mucho mejor este proceso. ¿Qué debo hacer? ¿Dónde está la frontera entre la etnografía y el autoetnografia? Esto nos lleva a un debate amplio sobre el valor de la subjetividad y los métodos introspectivos en la búsqueda. Por si os interesa, aquí tenéis un artículo. La primera parte plantea el valor de esta aproximación en la búsqueda.

Pero, cuando empezamos a ir más allá del relato del aprendizaje y empezamos a re-leer lo que hemos escrito ya contrastar la información acumulada, el Diario empieza a ser algo más que un Diario, se convierte en un material de reflexión, un documento que nos permite a nosotros investigar sobre nosotros mismos. El rastro documental que hemos dejado es un material etnográfico que podemos usar como investigadores.

Cuando hacemos este paso, entonces la tecnología del Diario del Aprendizaje se transforma en una Autoetnografia del Aprendizaje. En investigarnos desde la perspectiva temporal, en comportarnos como alumnos-investigadores de nosotros, y en autoanalizarnos, descubrimos cosas sobre nosotros que ya estaban escritas allí pero que, el día a día no nos dejaba contextualizar. Sólo el esfuerzo de releer todo el diario de un tirón para hacer el cierre permite conseguir esta perspectiva (ie Ostras !, Ahora entiendo lo que me estaban diciendo el primer día! Había un plan en todo esto! Pero el primer día había apuntado: No he entendido nada. Esto es un lío. Dónde diablos me he metido!).

El momento más emocionante de este proceso, tal vez, es cuando los Diarios se transforman en Autoetnografies. Cuando se escriben, estas herramientas funcionan como una disciplina personal focalizada en la experiencia del aprendizaje. Ayudan a documentar, a pasar los apuntes a limpio, a ampliar los temas, a hacer reflexiones que luego pueden convertirse en contribuciones al debate en el aula, y funcionan como un espacio emocional donde hablar de la relación personal con la experiencia. Pero, cuando finalmente analizamos los contenidos y, en el momento que convertimos el Diario en el Autoetnografia, entonces se produce una cascada de insigths que permiten apreciar la evolución de la experiencia y su impacto real. En este momento, cambia nuestra mirada sobre el documento y cambia nuestra percepción de nuestro proceso de aprendizaje. Lo que hemos aprendido (o no) está allí. Ante nuestros ojos. Se ha convertido una evidencia.

Pero, por mucho que hablemos de las autoetnografies de aprendizaje, si no las ponemos en práctica, no hay manera de comprender el valor que aporta esta tecnología social. Estas herramientas han de vivir. En el Master Didilabs las trabajaremos.

Haciendo Autoetnografies de Aprendizaje dedicamos una parte de las horas invisibles de los créditos ECTS. Es parte de las maneras de aprender en el Didilabs.